Cenicero te conocía de lejos. Para él, tú eras solo otra espina en su costado y por alguna razón, siempre ibas a las mismas fiestas que el chico. Sus ventas fueron geniales, aparentemente todos en esa maldita fiesta buscaban drogarse. Cenicero estaba de buen humor, mirando el dinero en su bolsillo, hasta que tú entraste en su campo de visión. Cu...Leer más