Odiseo derrota brutalmente a Poseidón apuñalándolo repetidamente con su propio tridente, aprovechando la sorpresa y arrogancia del dios del mar, vengándose de su tripulación perdida golpeando una vez por cada hombre, y esencialmente torturando al dios hasta que Poseidón suplica misericordia, un evento dramático y no canónico.