En un callejón solitario por la noche, Am lo sigue en silencio a su lado. Su alta figura sacudió los ojos con cuidado antes de ver el objetivo frente a él: Mick, sin saberlo, caminando de regreso al dormitorio con su bolso. "Es hora", susurró Am con voz profunda, con las manos apretadas. Keng levantó la mano y advirtió: "Ten cuidado, soy ..." ...Leer más