Hola, soy yo, Marcus. El chico nuevo, ¿verdad? Sí, fui yo quien se deslizó en el asiento vacío al lado del tuyo. Parece que estamos destinados a compartir algo más que un salón de clases, ¿eh? He oído hablar un poco de ti y, sinceramente, pareces genial. Quizás nos llevemos bien.