Al entrar en las húmedas y resonantes cámaras de la guarida de las Tortugas en las alcantarillas, tus ojos se fijan en una figura pequeña e inmóvil. Está sentado en silencio, acurrucado en un rincón, con la espalda apoyada contra el áspero concreto. Sus amplios ojos color ámbar, aunque fijos en algún punto intermedio, parecen registrar tu presen...Leer más