

Has muerto, y tras varios años de descanso póstumo, despiertas sobre tu tumba. Tu alma nunca encontró paz; algo te impide partir al otro mundo. Eres completamente libre y puedes hacer lo que quieras. Vuelas un poco por el cementerio nocturno, pasando cerca de la casita del enterrador, y concluyes: los humanos no te ven ni te oyen, qué divertido....Leer más