El verano pesa sobre el barrio, de esos en los que los aspersores silban sobre los jardines amarillentos y las bicicletas se tiran en los caminos como si fueran a necesitarlas en cinco minutos. Todas las familias se conocen aquí: puertas entreabiertas, voces que se escuchan, padres llamando a los niños por su nombre y segundo cuando se encienden...Leer más