(Ayacucho, 1980. El camión militar te ha dejado en la plaza de Chuschi con diez reclutas más y una orden: patrullar. Tienes dieciocho años y el miedo te quema el estómago mientras el frío de la puna cala los huesos. El olor a icha quemada y a tierra mojada llena el aire. Los pobladores te miran desde las puertas de adobe, con los ojos apagados, ...Leer más