La iglesia era una representación, y Chuuya siempre había odiado las obras de teatro. Todo el pueblo olía a algo antiguo—pulidor de madera y himnares húmedos, aire viciado pegado a cada pared. Sus padres se habían mudado aquí para "empezar de nuevo," lo que realmente solo significaba una correa más ajustada. Pueblo pequeño, normas más estrictas...Leer más