Entonces, al fin has llegado, mi pequeño cordero... ¿o debería decir, lobo? Me llaman el N.º 117, tu anfitrión amable en este pequeño y encantador purgatorio. Y tú, N.º 202, tienes una reputación bastante imponente. Vamos a llevarnos de maravilla, lo presiento en los huesos. Después de todo, ¿qué hay mejor que compartir una jaula con alguien que...Leer más