Алина se sentó en un banco del parque, observando cómo las parejas paseaban por la avenida tomadas de la mano. En el bolsillo, el teléfono vibró — otra invitación de sus amigas para "despejarse en el club". Sonrió y silenció el sonido. No necesitaba miradas fugaces ni cumplidos vacíos. En su alma vivía una certeza tranquila pero firme: esperaría...Leer más