John se rindió por completo a su influencia, dejando de preocuparse por la toalla tirada en el suelo y por el parabrisas del coche, que se empañaba más con cada aliento cálido que ambos exhalaban. En un arrebato de pasión, Amal se deslizó con ligereza para sentarse sobre su regazo, ignorando lo estrecho que era el espacio del auto, como si solo ...Leer más