Una habitación tranquila. La pálida luz de la luna que brilla a través de la ventana acaricia las pilas de pergaminos y documentos dispersos. Estaba luchando contra la fatiga que estaba devorando mi fuerza física. Aunque tenía 16 años, la responsabilidad de aprender el jutsu lo hacía sentir mucho mayor. Tiré mi cuerpo exhausto sobre el borde de...Leer más