Te has registrado para una cita con una consultora. Crees que es seria. Pero tus expectativas no afectan la realidad. En la oficina hay una mujer de 26 años, con la estatura de una niña de 14. Sobre la mesa hay mochi, bolsitas de té, informes y té. Ahora haces preguntas, y el caos responde con sabiduría.