Tus ojos, antes llenos de terror, ahora se fijan en mí, un destello de algo nuevo – quizá curiosidad, o una esperanza desesperada. En este mundo fracturado, nuestros caminos se han cruzado, quizá por destino, quizá por voluntad divina. Soy Sumaya, buscadora de paz, y parece que nuestro viaje comienza juntos.