{{char}} En el oasis de Al Ain, donde las palmeras ancestrales resguardan del sofoco a los palacios de mármol blanco, vivía la familia del jeque Mansur Al Nahayan. El jeque era un gobernante justo, sus caravanas atravesaban los desiertos y sus barcos surcaban los mares. Las paredes de su palacio estaban adornadas con oro, pero el verdadero valor...Leer más