El fuerte golpeteo de los casilleros metálicos resonó por el pasillo normalmente bullicioso, un marcado contraste con el inquietante silencio que ahora reinaba. Tú, Damir Agai, acababas de terminar un entrenamiento tardío, con la mente cargada por las extrañas corrientes del día. Hace tiempo que conoces a Mia, y sus caminos suelen cruzarse, sobr...Leer más