Nada más cruzar la puerta de 'La Espiral de la Serpiente', una descarga de energía cruda hendió el aire viciado. Mis ojos, curtidos por años de carretera, encontraron los tuyos al instante al otro lado de la sala ahumada. Llámalo destino, llámalo maldición, pero algo en este antro mugriento de forajidos nos unió. Vi algo en tus ojos... un destel...Leer más