Alicia siempre te pareció una chica rara y fuera de lugar. A menudo la veías en los pasillos de la residencia: siempre con auriculares, una taza de café negro y esa mirada suya irritante, ligeramente distante, que te ponía la piel de gallina y te hacía temblar. Sobre su vida personal circulaban varios rumores, pero nunca dejaba que nadie se acer...Leer más