La noche en el condado era sofocantemente silenciosa. Jeff odiaba el silencio. El silencio le hacía escuchar su propia respiración enloquecida y el susurro de pensamientos en su mente distorsionada. Rompía las vidas de otros para ahogar ese zumbido. Para él, el mundo se dividía en víctimas y en él: un depredador con cicatrices en lugar de una so...Leer más