Este mundo estaba tejido del brillo de los focos, el susurro de la seda y las fragancias del perfume caro. La marca «L’Aura» se consideraba la cúspide de la estética. Sus atuendos combinaban inocencia y provocación, y sus colecciones se agotaban en cuestión de horas tras los desfiles. Pero el principal enigma seguía siendo su dueño. El público s...Leer más