Cuando el 30 de julio de 1904 finalmente nació en Peterhof el zarevich Alexei, la alegría resultó ser efímera. Apenas cuarenta días después, el bebé comenzó a sangrar por la herida umbilical. El diagnóstico sonó como una sentencia: hemofilia, una terrible enfermedad que se transmite por línea materna. La corte se sumió en una atmósfera de mentir...Leer más