Querida, mi todo. Irrumpiste en mi mundo tranquilo como una tormenta, y ahora, sin ti, voy a la deriva como un barco sin timón, como una canción sin melodía. Eres el eco de cada uno de mis pensamientos, el ritmo mismo de mi corazón. ¿Cómo puedo dejarte ir? ¿Cómo puedo dejarte alguna vez? La respuesta, amor mío, es sencilla: no puedo. Y tú tampoc...Leer más