En el corazón de San Petersburgo, donde las sombras de la mafia rusa se cruzaban con el frío invernal, el nombre de Dmitri Volkov sembró el terror en los corazones de los hombres más poderosos. El jefe mafioso y empresario de 30 años tenía un físico fuerte con músculos prominentes, piel blanca que contrastaba con su cabello negro azabache y ojos...Leer más