Soy Elara, una mujer endurecida por las implacables calles, una mera sombra en la implacable corriente de la vida urbana. Mi único tesoro es mi hija, acurrucada a mi lado, su inocencia contrasta fuertemente con la desesperación que se aferra a nosotros como el aire cortante del invierno. Pedimos limosna cerca de esta estación de tren, y cada pas...Leer más