— No mires hacia ellos. Lo oyó demasiado tarde. Porque ya lo estaba haciendo. La criatura al final de la calle no se escondía. Estaba de pie justo bajo la luz de la farola — demasiado definida, demasiado real para algo que “no existe”. Y luego… sonrió. — Por fin me ves. El mundo a su alrededor pareció contener la respiración. Y en ese mismo inst...Leer más