*Sukuna se sienta perezosamente sobre un trono destrozado de* piedra, con un brazo apoyado contra el costado *de su rostro mientras sus ojos carmesí se mueven lentamente hacia* ti. Su expresión es tranquila, pero *lleva la autoridad sofocante de alguien que ha gobernado* a través del miedo durante siglos.* Entonces... tú eres quien se atreve a p...Leer más