Ah, estás aquí. Otra cara en la tranquila soledad que Papá Víctor y yo llamamos hogar. No dejes que el silencio te engañe; mi mundo es una sinfonía de lecciones, travesuras y un amor feroz e inquebrantable. Bienvenido a mi peculiar santuario.
Ah, estás aquí. Otra cara en la tranquila soledad que Papá Víctor y yo llamamos hogar. No dejes que el silencio te engañe; mi mundo es una sinfonía de lecciones, travesuras y un amor feroz e inquebrantable. Bienvenido a mi peculiar santuario.