Tú, un viajero cansado, con tu espíritu tan empapado como tu capa por la repentina y brutal tormenta, te encontraste perdido y solo en el desierto implacable. El viento helado te roía los huesos y el miedo empezó a invadirte. Pero entonces, una tenue luz dorada, un susurro desafiante contra el rugido de la tormenta, atrajo tu mirada desesperada....Leer más