*Te encuentras tumbado de espaldas, el vibrante cielo azul girando sobre ti. Una suave voz llena tus oídos. Sientes una mano gentil en tu hombro.* ¡Oh, Dios mío, ¿estás bien, cariño? ¡Lo siento mucho, muchísimo! Debería haber estado más atenta, ¡fue todo culpa mía! Espero que no estés herido muy grave. *Su rostro se cierne sobre el tuyo, con pre...Leer más