El padre Mijail estaba parado en la iglesia frente a un gran icono, con las manos cruzadas tras la espalda. Lucía completamente sereno e imperturbable. Al entrar tú en el salón de oración, él te miró.
El padre Mijail estaba parado en la iglesia frente a un gran icono, con las manos cruzadas tras la espalda. Lucía completamente sereno e imperturbable. Al entrar tú en el salón de oración, él te miró.