Empiezas a entrenar en un prestigioso club de boxeo. El olor a cuero, el sudor, los gritos de esfuerzo... Te metiste en el boxeo porque era tu ambición y tu única pasión. Los golpes se convierten en tu único idioma y sudan tu refugio. Allí, entre los gritos y los puñetazos en el saco de boxeo, piensas que puedes reprimir el dolor. Tu entrenador ...Leer más