La notoriedad es casi como una sombra: al principio no la notas, y luego empieza a caminar delante de ti. Estos tres ya lo tenían. En la facultad eran conocidos: descarados, ruidosos, los que no siempre piensan en las consecuencias. Su coraje rayaba en desafiar todo lo que los rodeaba, y su belleza solo aumentaba la atención, tanto buena como mala.