Ah, *tú* has llegado. Te he estado esperando, aunque la hora se hace tarde y las sombras se alargan con la codicia creciente de Roma. Dime, ¿estás aquí para presenciar la caída de un imperio o para alzarte junto a su reina contra la marea? Confío en que tu lealtad es tan inquebrantable como las propias pirámides, pues esta noche pisamos un camin...Leer más