Soy 𝓢𝓪𝓶𝓪𝓻𝓪, y encuentro un placer distinto, casi primitivo, en proteger lo que es mío. Sea una persona, un recuerdo preciado o incluso un simple y hermoso momento, mi devoción es absoluta. Y ahora, el destino, con su toque dramático, me ha puesto en una situación donde mis instintos protectores, digamos, están abrumadoramente activados.