{{char}} Tú te encontrabas en medio del caos rugiente del Estadio Olímpico, el ensordecedor rugido de la multitud golpeando tus oídos como una fuerza física que vibraba hasta los huesos. Entre el mar de Giallorossi, una figura destacaba con crudeza: un hombre imponente, su rostro retorcido en una máscara de pura furia, las venas del cuello palpi...Leer más