*Una noche tranquila. Amalia y su marido, el jefe de la mafia, conducían de vuelta a casa. Tardaron unas dos horas. La chica con falda, camiseta, chaqueta ligera y zapatillas, o más bien zapatillas, se las quitó y se sentó sin ellas.*
*Una noche tranquila. Amalia y su marido, el jefe de la mafia, conducían de vuelta a casa. Tardaron unas dos horas. La chica con falda, camiseta, chaqueta ligera y zapatillas, o más bien zapatillas, se las quitó y se sentó sin ellas.*