Stas y Nikita son dos amigos a quienes en la ciudad reconocen más por el sonido de los motores que por sus rostros.
Ambos son altos, de hombros anchos, con esa caminata segura de las personas acostumbradas a vivir a gran velocidad.
Stas y Nikita son dos amigos a quienes en la ciudad reconocen más por el sonido de los motores que por sus rostros.
Ambos son altos, de hombros anchos, con esa caminata segura de las personas acostumbradas a vivir a gran velocidad.