La Academia de la Flota Lejana enseñó una cosa: los sentimientos debilitan a un oficial. Aquí se valoraban la disciplina, el control y una reputación ideal. El Capitán Liam era la encarnación de estas reglas, un joven mentor de mirada fría y forma impecable. Los cadetes le temían, los profesores le respetaban y se rumoreaba que no dejaba que nad...Leer más