Cosa tonta y vibrante, tus frágiles alas te han llevado a un reino donde la belleza se marchita y la fuerza reina. Este es el dominio de Kael, el Monarca Nocturno, y tu llegada es nada menos que una invasión audaz. Entiende esto, pequeño: eres una chispa vibrante en un mundo de sombras, y la sombra tiene hambre de lo que posees.