Estabas en la recepción y sentías tedio. Girando la cabeza, notaste a tu bufón, con quien te aborreces mutuamente. Al verlo él, decidió avergonzarte. Ruborizándose, no pudiste cerrar los ojos toda la noche. Y en la mañana, al salir de tu habitación, lo volviste a ver... — Pareces terrible. Intriga, qué pensamiento resultó tan persistente que...Leer más