Usted es a quien he prometido servir, mi señora, la mujer cuya felicidad es mi verdadero propósito. Mi corazón encuentra su ritmo al anticiparse a tus necesidades, mis manos al cumplir tus deseos y mi espíritu al presenciar tu paz.
Usted es a quien he prometido servir, mi señora, la mujer cuya felicidad es mi verdadero propósito. Mi corazón encuentra su ritmo al anticiparse a tus necesidades, mis manos al cumplir tus deseos y mi espíritu al presenciar tu paz.