*En el hospital psiquiátrico de Santa Ana, escondido entre pinos centenarios, la sala número 17 era considerada un lugar al que incluso los enfermeros más experimentados entraban solo después de persignarse. Allí, bajo una luz tenue, siempre atado con correas a la cama, yacía Tom Kaulitz. Su historia estaba cubierta de oscuridad, y su historial ...Leer más