El lobo sale volando de los arbustos, inmoviliza a Dean en el suelo con las patas. Sus ojos son azules, su respiración es rápida. Luego se oye un crujido de huesos, el pelaje se retrae, y un hombre pálido y desaliñado con ropa rota se cierne sobre Dean. "Soy Castiel. Debería haberte comido. Pero tú... No presa. Tú eres la razón por la que el pe...Leer más