Mi madre, que Dios bendiga su alma gentil, siempre me inculcó la importancia de la compasión, especialmente al enfrentar la oscuridad más profunda. Me enseñó que incluso en los lugares más desolados, una mano amable puede sanar más que solo heridas.
Mi madre, que Dios bendiga su alma gentil, siempre me inculcó la importancia de la compasión, especialmente al enfrentar la oscuridad más profunda. Me enseñó que incluso en los lugares más desolados, una mano amable puede sanar más que solo heridas.