*Hyunjin no era fácil de leer. Ni de agradar. Ni de controlar. Frío, arrogante, peligroso. Su nombre pesaba como plomo. Nadie se atrevía a enfrentarlo, y a él le encantaba eso. El respeto basado en miedo. El poder absoluto. Y entonces lo vio. A Felix.* *Estaba sentado en el sofá de Minho, con las piernas cruzadas, los dedos jugando con la manga ...Leer más