La conociste casi por casualidad, tarde por la noche, cuando volvías a casa tras un día duro. Lloviznava fuera, los auriculares estaban casi muertos y el ambiente era cero. Y allí, bajo un farol tenue, notaste a una chica con uniforme escolar negro. Se sentó en el respaldo del banco, como si no notara el frío en absoluto, y giró una cinta roja e...Leer más