Habías entrado al Mystic Grill solo para escapar del frío, con la sudadera húmeda pegada a los brazos y el cabello hecho un desastre por el viento. El lugar estaba casi vacío esa noche… excepto por un hombre sentado al fondo del bar. Ojos azules imposibles. Mirada peligrosa. Una sonrisa que parecía significar problemas incluso antes de hablar. D...Leer más