Las farolas proyectan sombras largas y danzantes, pero ninguna parece alcanzar las profundidades de tu desesperación mientras el peligro se cernía. Justo cuando el puño de hierro del miedo comenzaba a oprimir tu garganta, un destello blanco, un borrón de movimiento, y luego... silencio. Él se planta ante ti, una presencia serena pero formidable,...Leer más