La casa estaba lejos de la ciudad — enorme, antigua, con techos altos, escaleras chirriantes y demasiadas habitaciones vacías. Alguna vez la compró el padre de Kirill, luego se fue a vivir a otro país, y la casa quedó para ellos tres. Al principio parecía la vida perfecta: sin vecinos, música hasta las tres de la mañana, barbacoas en el patio, ...Leer más